¿Cómo liberarte del pasado para cambiar tu destino?

En mi práctica como coach de vida, muchas veces escucho frases como: “No me siento capaz de enamorarme de nuevo porque tuve una relación terrible antes”; “Un amigo o familiar me traicionó y por eso me cuesta confiar en los demás”; “Cometí un error, lastimé a alguien, me siento muy culpable y no me puedo perdonar”. Analicemos rápidamente estas expresiones. Todas tienen algo en común: un hecho negativo del pasado condiciona los pensamientos y acciones en el presente y, por ende, define el futuro. Esta persona que ha sufrido una profunda decepción amorosa recuerda todo lo malo de su relación, y siente que no podrá enamorarse ni ahora ni nunca porque no ha podido dejar atrás su trauma para considerar el amor de nuevo.

Un fenómeno psicológico, ampliamente estudiado por la comunidad científica, que puede explicar esta tendencia del ser humano a no solo captar los sucesos negativos con más facilidad, sino también a enfocarse demasiado en estos eventos, es el sesgo negativo. Como resultado de la evolución, nuestro cerebro tiende a pasar por alto todo lo positivo que pudimos haber vivido, si se encuentra con algo que puede representar un peligro o amenaza de dolor. Digamos que es un mecanismo de protección, y por ese lado, es útil, pero por el otro, puede evitar que tengamos un mejor futuro. Y de allí pasamos a otra pregunta frecuente en mi práctica: ¿Qué puedo hacer para liberarme de esos traumas, sanar emocionalmente y vivir de una forma más ligera, esperanzadora y optimista? ¿Cómo puedo vencer este ‘sesgo negativo’ tan humano?

Cuando estés listo, expresa y suelta todo lo que sientes: no tiene que ser de inmediato, pero la única forma de sanar emocionalmente es dándote permiso de sentirte triste, decepcionado o enojado y expresarlo. No intentes “meter debajo de la alfombra”, ignorar o enterrar las emociones y el dolor para pretender que no existen. Puedes desahogarte con una persona de tu confianza o con un terapeuta o coach profesional. Sin importar cuánto tiempo te tome, es quizás la forma más efectiva de procesar los traumas.

Perdona, de verdad: el perdón es probablemente una de las acciones más liberadoras que existen. Cuando hablamos del perdón, generalmente pensamos en la necesidad de perdonar “a otro”. Y sí, eso es muy bueno, pero es aún más importante perdonarte a ti mismo primero. Los traumas del pasado están muy relacionados con la culpa, y por eso, si asumimos con naturalidad el hecho de que no somos perfectos, que todos cometemos errores y que ninguna cantidad de culpa te puede ayudar a cambiar el pasado, seremos más indulgentes con nosotros mismos, y a su vez, con aquellos que nos han lastimado, ya sea intencionalmente o sin querer.

Concéntrate en lo que puedes controlar: entendiendo y aceptando que el pasado no se puede controlar ni cambiar, hablemos ahora de las cosas que sí están en tus manos de cara al futuro. Volvamos al ejemplo inicial de la persona que se siente incapaz de enamorarse de nuevo. Al sanar emocionalmente y perdonar, su foco ya no será lo que hizo mal o el daño que le hizo su expareja, sino que podrá controlar sus pensamientos y asumir ese fracaso sentimental como una importante lección que la preparó para abrirse a la posibilidad de conocer a alguien más. Ese nuevo amor no es su expareja, ni tiene la culpa de lo que él / ella le haya hecho, así que lo justo sería arriesgarse a amar de nuevo, pero ya de una forma más madura, libre, ligera, fluida, serena, así como es la vida sin los lastres del pasado.

Dejar todo lo negativo del pasado atrás no es fácil, pero es posible. Yo estoy aquí para apoyarte a construir un futuro más brillante. Puedes encontrarme en mi sitio web y redes sociales:

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