¿Cómo puedes nutrir el cuerpo y la mente cada día?

La sensación de hambre puede obedecer a varios motivos, como son el tipo de dieta o la falta de sueño. Dormir menos de seis horas o hacerlo de manera interrumpida influye en nuestro metabolismo favoreciendo la obesidad, el estrés, el cansancio consecuente. Todo esto provoca que busquemos compensarlo con alimentos de alto índice glucémico que nos aportan energía rápida.

Tenemos que entender el lenguaje del hambre y distinguir el hambre fisiológica del hambre emocional:

• El hambre fisiológica, descansa en una serie de circuitos regulados por el hipotálamo que controla los centros de hambre y sus órdenes (Hay que comer) y saciedad (Ya hemos comido lo necesario) mediante una serie de neurotransmisores y neurolépticos.

• El hambre emocional, ligada a los circuitos de recompensa y placer y a una gestión incorrecta del estrés, es un hambre repentina, urgente y ligada a un tipo de alimentos con alto índice glucémico, que empuja a seguir comiendo aún saciados y genera culpabilidad.

Una buena nutrición se basa en el consumo de los grupos de alimentos para que todo el organismo funcione de una manera correcta.

• Los granos:

Los granos enteros son muy importantes en cualquier dieta y lo bueno es que son relativamente fáciles de conseguir. una de las grandes ventajas de los granos es que nos ayudan a sentirnos llenos por más tiempo y disminuyen la ansiedad de querer llevarnos algo dulce a la boca entre comidas. Sin embargo, huye de esas etiquetas que digan «enriquecidos».

• Frutas y vegetales:

Las frutas son muy ricas al paladar, con un tipo de azúcar que no afecta nuestra salud y además con muy bajo contenido graso. Además, las frutas y verduras tienen alto contenido de fibra y muchas vitaminas, son el alimento perfecto para nuestra salud. Por lo tanto es un error intentar agregar azúcar refinada, mantequilla y cremas a las frutas.

Mantén las cosas simples, es decir cocina al vapor, al horno o hervido. Si quieres acentuar su sabor puedes agregar un poco de sal y aceite de oliva, así como aderezos naturales, pero evita las cremas procesadas y el queso crema que son dañinos para el cuerpo. Otra opción es la mantequilla de maní, que aparte de de deliciosa tiene grasas buenas para tu cuerpo.

• Proteínas:

Todos disfrutamos de un buen corte de carne, res, ternera o cordero, pero lo que debemos evitar a toda costa son los cortes con mucha grasa. Como sugerencia, lee bien la etiqueta del producto, si dice «lomo» o «pierna» se trata de un corte magro que es bueno para ti. Algunos cortes de cerdo, como los jamones, tienen una capa de grasa en su exterior que, aunque deliciosa, es mejor retirar antes de comer. Si vas a sazonar la carne, evita el exceso de sal y da preferencia a las hierbas y especias.

¿Cómo debemos comer las carnes?

Horneadas, asadas o al grill. Los cortes magros tendrán un mejor sabor con estos métodos de cocción y si necesitas engrasar la sartén, evita las mantequillas y aceites procesados porque son potencialmente mortales para tu corazón.

• Aves de corral:

Las carnes blancas son perfectas para una buena dieta, pero no olvides quitarle la piel porque tiene un alto contenido de grasa. Si es pollo, pavo o cualquier otra ave de corral, evita la tentación de freír la carne (y no pases cerca de un KFC para no caer en la tentación).

De igual forma te sugerimos que cocines estas carnes al grill, al vapor o salteadas, no solo es más sano sino que comes conservando su sabor original. Acompaña de una ensalada verde y tendrás un plato perfecto con todos los nutrientes necesarios para tener energía.

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