Tú no estas loca

Llevas unos años sintiéndote mal, tu cuerpo a ido cambiando drásticamente estos últimos meses, por eso decides acudir al doctor en busca de respuestas y ayuda, tu cabello cae, la fatiga empeora y el corazón se acelera con cada comida del día mientras el oxigeno se reduce unos segundos, te cuesta coordinar algunas cosas cotidianas y cada noche duermes menos. 

El espejo no engaña jamás y te muestra que estos hinchada, aún comiendo muy balanceado, no logras bajar esas libras de más que tanto te molestan y deprimen, mientas tú ánimo va en declive y tus fuerzas se agotan, no hay ánimos o motivos para estar feliz e intentas encontrar algo que te aliente. Tus exámenes tiroideos arrojan mejoría y tu doctor insiste en que físicamente estás bien, aún explicándole lo mal que te sientes no te da respuesta alentadora, mientras decide alterar un poco tu dosis del medicamento sólo por un tiempo, y te envía de vuelta a casa a esperar un cambio. 

Lo común 

Vas al doctor en busca de ayuda y recibes lo peor, te remite al siquiatra insistiendo en que tus síntomas son “mentales” y que tu cuerpo a ido mejorando, a tu lado tu esposo con esa sonrisa sarcástica y mirada fija, demostrando estar de acuerdo con el diagnóstico “entonces yo estoy loca”  podrías preguntartelo, y es lo más fácil que piensan los que están en tu entorno.

Es una de las cosas más difíciles de esta situación, intentar explicar cómo te sientes es inútil, nadie te cree “ella está exagerando o intenta llamar atención”, pero tú sabes que no es así, te sientes mal y estás sola en esto,  y comienzan a verte de un modo distinto, con algo de lastima, como si te perdonaran la vida. Es allí cuando te das cuenta que que la sociedad no está preparada para afrontar algunas enfermedades y condiciones que atacan física y emocionalmente. 

Intentando explicar 

Le dices a tu familia que te sientes mal, no logras estar en tu peso, que tú letargo no te deja hacer bien tus días y que te consumes lentamente por falta de sueño y fatiga, que te cuesta respirar y te faltan energías, pero la peor parte es cuando recibes un “ no tienes nada, todo es mental “ o “para el pico, pareces loca” . Es inútil hablar y es la parte más cruel de tu enfermedad, nadie podrá entender tu mal estar, a menos que lo sienta, no hay empatía, como explico que no estoy loca, y que si me siento mal”, al día siguiente te levantas peor que ayer, sin menos fuerzas ni voluntad. 

La solución 

Habrá una solución? Es lo que más deseas encontrar rápidamente, lo esencial sería lograr  una mejor conexión entre médico-paciente donde ambos busquen soluciones, un doctor que crea en tus palabras y encuentre vías de acceso para aliviar tus síntomas, alguien que entienda que es un problema físico y que no, no estás loca. 

El apoyo familiar es esencial para lograr mejoría, es muy duro sentirse mal física y emocionalmente, pero más duro es andar sólo en el camino y sentir el menosprecio de quienes más amas,  necesitas apoyo, no rechazo, sentir que creen en ti y que te ayuden a encontrar soluciones para minimizar tus síntomas, que te traten con respeto y que valoren tu esfuerzo por recuperarte. 

Los médicos 

Comúnmente, el médico es visto como alguien superior al paciente y es el que  tiene el conocimiento y los títulos. La relación médico-paciente suele  complicarse por el sufrimiento del paciente, quien carece de capacidad para aliviarlo por sí mismo, llevándolo a un estado de desesperación y dependencia del médico.

Mi recomendación es que el especialista , debe empatizar y trabajar en las diferencias de opiniones y sentimientos, para poder mejorar una conexión y optimizar la comunicación con el paciente, ayudarlo a mejorar su condición sin hacerlo sentir culpable o responsable de lo que padece. 

Podría existir un dilema en algunos casos, por una razón u otra, que el tratamiento indicado con el médico, no coincide con lo que el paciente desea ,siendo  así, el médico debe tomar las mejores vías de ayuda para lograr una mejoría física y emocional del paciente, pero lo más importante para este sería, tener confianza en el y entender que el mal estar es físico, no es mental, que no mentimos y que la ayuda no es psicológica. 

Este es un relato  de quien a vivido esta situación, y que siente la necesidad de escribir y expresar emociones, brindar apoyo a quien lo necesite y en especial… hacer entender que no estamos locas, el mal estar es físico, y es real! 

Fuente : Fabiana Angulo 

@fabianaangulo80 

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